lunes, 14 de abril de 2014

La descentralización del poder como instrumento de la Gestión Pública

Heyver Andrés Suarez Camargo                                 
Arquitecto y Estudiante Esp. Gestión Inmobiliaria
Medellín 30 de septiembre de 2013


El mundo del siglo XXI, con sus desarrollos, apuestas y nuevas estrategias ha conllevado a que las naciones estén en constante cambio y dinámicas para estar a tono con las circunstancias del momento. La sociedad global es un elemento detonante de los cambios que se han desarrollado, hoy existen poblaciones globales (cosmopolitas) que han cambiado la escala del territorio y deja a la reflexión y evaluación el asunto de las fronteras.

Tanto así, que la des-territorialización no es más que el cambio de escala de un ecosistema en la que hace parte una población, hoy más que nunca existe la interdependencia de estar conectados y de estrechar lazos entre otros territorios, en otras palabras el límite del territorio está sujeto a un constante cambio escalar de lo macro a lo micro (viceversa).



Estos conjuntos territoriales llevan a que cada nación tenga claro su esquema organizativo territorial y del mismo modo a que esa división tenga su propio operandi y de relaciones con otros entes. Es decir, la nación como un conjunto requiere tener relaciones con otros conjuntos, y los subconjuntos entre estos, de allí la necesidad que este subnivel tenga autonomía para poder desarrollarse a través de interrelaciones entre éstos. (Ver esquema)
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Esa autonomía solo existe si hay una descentralización del poder y funciones en los entes territoriales, y es éste un instrumento que permite que tal objetivo sea posible. Para Montecinos (2005) la descentralización es la transferencia de poderes y funciones desde lo político a lo administrativo, y tiene como fin profundizar y perfeccionar la democracia haciendo eficiente la gestión pública.

De esta manera en Colombia, como Estado Social de Derecho, Republica Unitaria, con un modelo neoliberal que le obliga estar cambiando para ser parte de la Globalización del siglo XXI, y ser miembro de un sin número de organizaciones que le imponen drásticos cambios en su estructura, tenemos hoy un país que le apuesta a una descentralización. Matías (2005) en su ensayo hace un barrido temporal tratando de rastrear el proceso descentralizador de Colombia, pero recalca que es impulsado a su cabalidad a partir de la Constitución de 1991 en su Articulo 311: Al municipio como entidad fundamental de la división político-administrativa del Estado le corresponde prestar los servicios públicos que determine la ley, construir las obras que demande el progreso local, ordenar el desarrollo de su territorio, promover la participación comunitaria, el mejoramiento social y cultural de sus habitantes y cumplir las demás funciones que le asignen la Constitución y las leyes.

Queda textualmente explícito que el municipio como unidad básica del ordenamiento territorial del país, tendrá que ser garante de su propio desarrollo, es la apuesta que entregando poder y autonomía a este subnivel, se logrará tener impactos positivos en el desarrollo económico, social y político que se impulsaría desde lo micro hasta lo macro. Lo anterior es toda una estrategia que permite actuar en todas las escalas de un territorio, y que en la teoría la descentralización es una herramienta para hacer gestión desde lo mínimo hasta llegar a lo general, como una serie de encadenamiento que juntos pueden conformar una estructura sólida.

Esta estrategia que se fortaleció, como se dijo anteriormente, con la Constitución del 91, tenía como visión lograr acabar la inequidad y desigualdad en el país, puesto que cada territorio estudiaría, evaluaría y atendería su problemática en particular. Pero a una década después de su promulgación Matias (2005) cita en su artículo un reportaje del Periódico El Tiempo el 8 de agosto de 2004, que resumidamente expone que la descentralización no logro mitigar la problemática del país, en donde la pobreza seguía siendo la misma con tendencia a aumentar.

Con lo anterior, se podría anotar que la descentralización en realidad no surte efecto, y que tales visiones teóricas tendrían que revaluarse. Sin embargo, en Colombia hay un problema particular frente cómo se maneja la política y la administración pública.
El tema de la corrupción, que tiene afligido a nuestro país, ha llevado a que el poder central imponga controles y límites a la autonomía de las entidades territoriales. Caso tal la nueva Ley de Regalías (Ley 1530 de 2012) como una actuación ante el manejo de recursos que iban dirigidos a los municipios y que fueron despilfarrados, una completa paradoja, porque con tal magnitud de recursos se esperaba que dichos entes municipales estuviesen a la vanguardia del desarrollo y bienestar para sus habitantes, pero la realidad es que están entre los municipios más pobres del país.

Continuando, la problemática de la corrupción se le suma la ausencia de la gestión y mantenimiento de los proyectos. No se tiene la cultura que un proyecto requiere de inversión posterior a su ejecución para que se sustente y mantenga en funcionamiento. Adicionalmente, en Colombia por mucho tiempo tiene una baja profesionalización de sus habitantes, los mismos que asumen el poder sin ninguna capacidad de liderazgo y administración. La norma sigue siendo muy flexible para que cualquiera sea elegido, puesto que el derecho es “elegir y ser elegido”, no se incentiva a que los gobernantes tenga la suficiente preparación para tal cargo.

Por tal motivo, no podría juzgarse la ineficiencia del des-centralismo en Colombia, en mi opinión personal, es un gran paso para acabar con el centralismo acumulado en la capital, se requiere seguir avanzando hacia un modelo federalista, donde el departamento estado pueda gozar de la plena autonomía para tomar decisiones que en ocasiones se ven obstaculizada por el nivel central.

Finalmente, la descentralización del poder es un instrumento que permite hacer gestión, administración y fiscalización en los entes territoriales, permite actuar directamente en el problema sin tantos intermediarios hasta el nivel central. Se espera que el debate continúe en Colombia, y se fortalezca una cultura de gobernabilidad en cada ente territorial, con el capital humano necesario y eficiente para hacer buena gestión en cada uno de los proyectos que se ejecuten respectivamente.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Matias A, S. (2005). El municipio y la descentralización en Colombia. Cádiz, España. Seminario Internacional sobre organización territorial comparada.

Montecinos, E. (2005). Los estudio de descentralización en América Latina: Una revisión sobre el estado actual de la problemática. Revista Eure Vol. XXXI (Nº93) pp. 77-88.

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