La descentralización del poder como instrumento de la Gestión
Pública
Heyver Andrés Suarez
Camargo
Arquitecto y Estudiante Esp. Gestión Inmobiliaria
Medellín 30 de septiembre de 2013
El mundo del siglo XXI, con sus desarrollos, apuestas y nuevas
estrategias ha conllevado a que las naciones estén en constante cambio y
dinámicas para estar a tono con las circunstancias del momento. La sociedad
global es un elemento detonante de los cambios que se han desarrollado, hoy
existen poblaciones globales (cosmopolitas) que han cambiado la escala del
territorio y deja a la reflexión y evaluación el asunto de las fronteras.
Tanto así, que la des-territorialización no es más que el cambio
de escala de un ecosistema en la que hace parte una población, hoy más que
nunca existe la interdependencia de estar conectados y de estrechar lazos entre
otros territorios, en otras palabras el límite del territorio está sujeto a un constante cambio escalar de lo macro a lo micro (viceversa).
.
Esa autonomía solo existe si hay una descentralización del poder
y funciones en los entes territoriales, y es éste un instrumento que permite
que tal objetivo sea posible. Para Montecinos (2005) la descentralización es la
transferencia de poderes y funciones desde lo político a lo administrativo, y
tiene como fin profundizar y perfeccionar la democracia haciendo eficiente la
gestión pública.
De esta manera en Colombia, como Estado Social de Derecho,
Republica Unitaria, con un modelo neoliberal que le obliga estar cambiando para
ser parte de la Globalización del siglo XXI, y ser miembro de un sin número de
organizaciones que le imponen drásticos cambios en su estructura, tenemos hoy
un país que le apuesta a una descentralización. Matías (2005) en su ensayo hace
un barrido temporal tratando de rastrear el proceso descentralizador de
Colombia, pero recalca que es impulsado a su cabalidad a partir de la
Constitución de 1991 en su Articulo 311: Al municipio como entidad
fundamental de la división político-administrativa del Estado le corresponde
prestar los servicios públicos que determine la ley, construir las obras que
demande el progreso local, ordenar el desarrollo de su territorio, promover la
participación comunitaria, el mejoramiento social y cultural de sus habitantes
y cumplir las demás funciones que le asignen la Constitución y las leyes.
Queda textualmente explícito que el municipio como unidad básica
del ordenamiento territorial del país, tendrá que ser garante de su propio
desarrollo, es la apuesta que entregando poder y autonomía a este subnivel, se
logrará tener impactos positivos en el desarrollo económico, social y político
que se impulsaría desde lo micro hasta lo macro. Lo anterior es toda una
estrategia que permite actuar en todas las escalas de un territorio, y que en
la teoría la descentralización es una herramienta para hacer gestión desde lo
mínimo hasta llegar a lo general, como una serie de encadenamiento que juntos
pueden conformar una estructura sólida.
Esta estrategia que se fortaleció, como se dijo anteriormente,
con la Constitución del 91, tenía como visión lograr acabar la inequidad y
desigualdad en el país, puesto que cada territorio estudiaría, evaluaría y
atendería su problemática en particular. Pero a una década después de su promulgación
Matias (2005) cita en su artículo un reportaje del Periódico El Tiempo el 8 de
agosto de 2004, que resumidamente expone que la descentralización no logro
mitigar la problemática del país, en donde la pobreza seguía siendo la misma
con tendencia a aumentar.
Con lo anterior, se podría anotar que la descentralización en
realidad no surte efecto, y que tales visiones teóricas tendrían que
revaluarse. Sin embargo, en Colombia hay un problema particular frente cómo se
maneja la política y la administración pública.
El tema de la corrupción, que tiene afligido a nuestro país, ha
llevado a que el poder central imponga controles y límites a la autonomía de
las entidades territoriales. Caso tal la nueva Ley de Regalías (Ley 1530 de
2012) como una actuación ante el manejo de recursos que iban dirigidos a los
municipios y que fueron despilfarrados, una completa paradoja, porque con tal
magnitud de recursos se esperaba que dichos entes municipales estuviesen a la
vanguardia del desarrollo y bienestar para sus habitantes, pero la realidad es
que están entre los municipios más pobres del país.
Continuando, la problemática de la corrupción se le suma la
ausencia de la gestión y mantenimiento de los proyectos. No se tiene la cultura
que un proyecto requiere de inversión posterior a su ejecución para que se
sustente y mantenga en funcionamiento. Adicionalmente, en Colombia por mucho
tiempo tiene una baja profesionalización de sus habitantes, los mismos que
asumen el poder sin ninguna capacidad de liderazgo y administración. La norma
sigue siendo muy flexible para que cualquiera sea elegido, puesto que el
derecho es “elegir y ser elegido”, no se incentiva a que los gobernantes tenga
la suficiente preparación para tal cargo.
Por tal motivo, no podría juzgarse la ineficiencia del des-centralismo
en Colombia, en mi opinión personal, es un gran paso para acabar con el
centralismo acumulado en la capital, se requiere seguir avanzando hacia un
modelo federalista, donde el departamento estado pueda gozar de la plena autonomía
para tomar decisiones que en ocasiones se ven obstaculizada por el nivel
central.
Finalmente, la descentralización del poder es un instrumento que
permite hacer gestión, administración y fiscalización en los entes
territoriales, permite actuar directamente en el problema sin tantos
intermediarios hasta el nivel central. Se espera que el debate continúe en
Colombia, y se fortalezca una cultura de gobernabilidad en cada ente
territorial, con el capital humano necesario y eficiente para hacer buena
gestión en cada uno de los proyectos que se ejecuten respectivamente.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Matias A, S. (2005). El
municipio y la descentralización en Colombia. Cádiz, España. Seminario
Internacional sobre organización territorial comparada.
Montecinos, E. (2005). Los
estudio de descentralización en América Latina: Una revisión sobre el estado
actual de la problemática. Revista Eure Vol. XXXI (Nº93) pp. 77-88.

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